Lírica, Reflexión

Siempre llego tarde

Siempre llego tarde, de verdad, nunca… Pero nunca, jamás, llego a la hora. Tardo, al menos… Un tiempo.

Siempre llego tarde, de verdad, y mira que lo intento. Soy un tardón crónico, o sufro de prosopagnosia temporal. No lo sé pero siempre, llego tarde.

Siempre Llego Tarde.jpg

Lo cierto es que no sé se achacar esto  a mi pereza, a mi manía de aprovechar el tiempo al máximo, exprimirlo hasta la última gota o, simplemente pierdo la noción del tiempo provocando un retraso temporal continuo e irreparable.

Cualquier día llego puntual. Puede ser. Bueno, en realidad lo dudo. Lo dudo mucho. Vamos, que no llego a la hora acordada ni de coña. En realidad, es mas probable que llegue tarde a la vida, y eso… Amigo… Eso es inaceptable. Pero si lo pienso, siempre llego tarde por estar haciendo otras cosas. Mientras sea por eso y no por lo contrario ¿Tan malo sería llegar tarde a la cita mas importante que vaya a tener jamás? A la cita de la vida… A la hora de la muerte.

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